Panamá nuevamente en el banquillo del GAFI

Twitter: @EydaVarela
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El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), incluyó nuevamente a Panamá en la lista de naciones que exhiben deficiencias notorias en el combate contra el lavado de dinero y el financiamiento a actividades terroristas, así lo dio a conocer Eyda Varela de Chinchilla, ministra de economía y finanzas en una conferencia de prensa.

“A pesar de que el GAFI reconoce el progreso logrado por Panamá y su compromiso político, durante la plenaria de GAFI se aprobó que Panamá sea incluida en el documento de cumplimiento y bajo el monitoreo de GAFI”, expresó Varela en una conferencia de prensa.

No es la primera ocasión que Panamá ha estado incluida en la lista. El año 2014, en virtud a que sólo era capaz de cumplir con el 8% de las recomendaciones que emitía el organismo internacional cuya sede se encuentra en París, Francia, el país que preside Juan Carlos Varela tuvo que aceptar el monitoreo de la organización y dos años más tarde logró salir airoso tras la implementación de varias reformas.

Sin embargo, hoy el GAFI considera insuficientes los esfuerzos de Panamá y ha recomendado se pongan en marcha nuevas acciones tales como optimizar el intercambio de información financiera y demostrar una mayor y más eficiente capacidad para investigar y procesar el lavado de dinero, en los que también convergen ilícitos fiscales de origen extranjero.

Varela de Chinchilla aseguró que en la actualidad Panamá tiene un porcentaje de cumplimiento de 87% de las normas del GAFI, con base en cumplimiento de 35 de las 40 recomendaciones que han sido emitidas, sin embargo, el organismo ha puesto el énfasis en cuatro puntos en los que considera deficiente el trabajo del país de América Central.

El primero de ellos tiene que ver con la evaluación nacional de riesgo, lo cual incluye los riesgos relativos a la financiamiento del terrorismo y los delitos fiscales. El segundo pasa por la identificación de remitentes de dinero que carecen de licencia, a partir de una perspectiva que se basa en los riesgos del sector no financiero, en donde deben aplicarse sanciones ejemplares.

Asimismo, el GAFI considera que debe verificarse y actualizarse la información que proviene del beneficiario final, y del mismo modo fortalecerse los mecanismos obsoletos de entidades offshore. En consecuencia, es necesario evaluar los riesgos del uso indebido de personas jurídicas prevenir el uso indebido de accionistas y directores nominales.

Finalmente, recomienda asegurar el uso efectivo de los insumos generados por la Unidad de Análisis Financiero; demostrar mayor capacidad para investigar el lavado de dinero que involucra delitos fiscales extranjeros, demostrar mayor cooperación internacional en relación a este ilícito, y mantener las investigaciones que están dirigidas a áreas de alto riesgo.

Más allá de los puntos específicos señalados por el GAFI, en el retorno de Panamá a esta lista negra juega un papel determinante el affaire de los llamados Panamá Papers, el  escándalo mediático que tuvo lugar el año 2016 cuando decenas de medios de comunicación de todo el mundo develaron el accionar de la firma panameña de abogados Mossack Fonseca, que habría gestionado los intereses de un sinnúmero de celebridades de corte internacional a través de empresas offshore, con la clara intención de evadir impuestos.


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