BBVA destacó el crecimiento de la industria fintech en América Latina y el Caribe

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Desde BBVA afirmaron que las fintech iberoamericanas se centraron en acabar con la brecha de sub-bancarizacíon en la región y destacaron el crecimiento existente, con un artículo en el sitio web de la entidad bancaria, el pasado 16 de julio.

Según el artículo, que lleva por título “¿Cuál es el estado de los ‘sandboxes’ en América Latina?”, la innovación tecnológica en el mundo de las finanzas es ya una realidad.

La publicación resaltó: “Pequeñas empresas y ‘startups’ disruptivas quieren convertirse en actores del mundo financiero y Bancario aportando sus productos y servicios. En este panorama, América Latina no es una excepción. Las llamadas ‘fintech’ (acrónimo de finanzas y tecnología) han crecido en número en los últimos años en la región y ya se cuantifican en 1116 empresas e iniciativas, con Brasil (380), México (273) y Colombia (148) a la cabeza, según el informe ‘Fintech en América Latina 2018: Crecimiento y Consolidación’, realizado por del Banco Iberoamericano de Desarrollo (BID) y Finnovista”.

Desde BBVA remarcaron que las fintech iberoamericanas se centraron en acabar con la brecha de sub-bancarización en la región, que se estima en el 46 por ciento de la población adulta.

Cabe destacar que son variados los modelos de negocios de estas iniciativas: pagos y remesas, préstamos y gestión de finanzas personales dirigidos a particulares y PyMEs que no pueden acceder a la financiación a través de los canales tradicionales.

En este escenario, gobiernos de la región plantean de forma abierta abrir zonas de pruebas, también llamadas “sandbox” y abrir el camino hacia una regulación y supervisión financiera de sus actividades.

La importancia de los Sandboxes

Un sandbox (arenero o banco de pruebas) es un espacio que establece el regulador y supervisor de un país para crear un ambiente que dé cobertura a empresas (ya sean startups o firmas financieras tradicionales) que trabajan en la innovación de un nuevo producto o servicio que en ese momento no cuenta con una regulación específica.

“Se pretende que en estos sandboxes participen ideas novedosas y disruptivas que si se llegaran a comercializar puedan ser un beneficio real para los consumidores. A las empresas se les permite experimentar con clientes en un periodo de tiempo muy concreto (entre seis y 12 meses). Posteriormente, el supervisor y el regulador evalúan los riesgos y deciden crear una regulación específica o modificar la existente para dar cabida al nuevo producto”, detallaron desde BBVA.


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