Mark Zuckerberg defiende a la Libra delante de los congresistas, pero se lleva una paliza

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Fueron más de cinco horas de comparecencia en las que Mark Zuckerberg tuvo que soportar los cuestionamientos de los congresistas estadounidenses que forman parte de la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, y que no sólo se limitaron, como se pensó inicialmente, al controvertido proyecto de la criptomoneda Libra.

De entrada, Maxine Waters, la demócrata que funge como presidenta de la Comisión, cuestionó al fundador de Facebook acerca de la política de la compañía de promover un discurso de total libertad de expresión y su reciente decisión de rehusarse a ser investigados en relación a la publicidad de corte político. “El impacto que tendrá esto devendrá en un intento masivo de supresión de votantes. Su afirmación de promover la libertad de expresión no suena cierta” , señaló Waters.

Luego vinieron otros cuestionamientos en relación a campañas de desinformación, la ausencia de  una política de diversidad en la plantilla laboral de la empresa e incluso señalamientos en torno  pornografía infantil en la plataforma. Pese a la severidad de las preguntas de los congresistas, Zuckerberg se mantuvo sereno la mayor parte de la audiencia.

El ejecutivo concedió que los escándalos en los que se ha visto inmiscuida la compañía, los cuales han provocado que en este momento sea objeto de investigación por parte de 47 fiscales generales del estado, han ocasionado que Facebook enfrente un problema de credibilidad y confianza. “Entiendo que no soy el mensajero ideal para lidiar con esto ahora mismo. Ciertamente tenemos que trabajar en reparar la confianza”, dijo.

Cuando se tocó el tema del Proyecto Libra, Zuckerberg realizó una apología del mismo, y se concentró en señalar que la creación de la criptodivisa supondría una forma segura para que millones de personas en el mundo que carecen de cuentas bancarias puedan realizar transacciones de manera confiable. No obstante, aseguró que la Libra no sería lanzada en ningún lugar del mundo si las autoridades estadounidenses no lo aprueban.

Los cuestionamientos fueron subiendo de tono. Carolyn Maloney, congresista demócrata por Nueva York, espetó a Zuckerberg: “Está creando una nueva moneda, que podría ser anónima, y que podría crear una nueva amenaza para los estadounidenses y la seguridad nacional, lo cual representa una gran preocupación”.

Zuckerberg tomó el guante y argumentó que si los reguladores estadounidenses se empeñan en cancelar el Proyecto Libra, esto conducirá a que otros países, como China, desarrollen sus propias criptomonedas. “Mientras debatimos estos temas, el resto del mundo no se quedará esperando. Si los Estados Unidos no deciden innovar, nuestro liderazgo financiero no está garantizado”, sentenció.

El discurso de Zuckerberg, empero, no pareció convencer a nadie. Y lo único cierto que puede decirse es que recibió una paliza por parte de los congresistas. Recuperar la confianza de los legisladores y del público en general, debería en adelante ser el proyecto al cual Facebook debería enfocar sus baterías, antes que pensar en innovar creando una criptomoneda.


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