Ahora Google se asocia con Citigroup para ofrecer cuentas corrientes a sus usuarios

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Ser una tecnológica y dar el salto al sector de los servicios financieros se está convirtiendo en una moda, en una tendencia o en un arriesgado experimento cuyos resultados aún estamos lejos de predecir.

Primero fue Apple al asociarse con el banco Goldman Sachs que hace unos meses presentó una tarjeta de crédito operada a través del iPhone; hace unos días Facebook presentó una herramienta llamada Facebook Pay que permitirá realizar pagos a través de sus diversas plataformas. Ahora Google ha anunciado una alianza con Citigroup para ofrecer cuentas asociadas a su sistema de pagos Google Pay.

La información la dio a conocer el diario estadounidense The Wall Street Journal, que asegura que el acuerdo entre ambas compañías tuvo lugar el mes pasado e involucra a una cooperativa de crédito de la Universidad de Stanford, que está situada en el estado de California. El proyecto llevaría por nombre Cache y sería lanzado el próximo año.

La sociedad implica que Citigroup sea la encargada de fabricar las cuentas que estarían asociadas a la plataforma de pagos de Google, y contarían con la garantía de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés), así como de la Asociación Nacional de Cooperativas de Ahorro y Crédito (NCUA), las dos agencias que en supervisan este tipo de depósitos en Estados Unidos.

Caesar Sengupta, un ejecutivo de Google citado por el periódico, aseguró que la idea de la compañía es establecer alianzas profundas con los bancos y el sistema financiero tradicional con tal de avanzar en la dirección correcta. “Puede ser un camino un poco más largo, pero a final de cuentas es más sostenible”, dijo.

Google ha asegurado en el pasado que la información referente a las cuentas que ya se encuentran en la base de datos de Google Pay no se venden a terceros bajo ningún motivo, y esa misma política aplicará en el caso de las cuentas que gestionen junto con Citigroup.

La iniciativa de Google, sumada a las de Apple y Facebook, pareciera ser, a un mismo tiempo, una suerte de desafío en el sentido de que las grandes tecnológicas están dispuestas a continuar con sus proyectos, si bien concederían respetar las reglas que impongan los reguladores estadounidenses.

Falta ver, sin embargo, qué dicen las autoridades de Estados Unidos, que en los últimos tiempos han arremetido con severidad contra este tipo de proyectos y tienen emplazadas diversas investigaciones en distintas instancias que involucran a las citadas empresas.


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